jueves, 1 de noviembre de 2012

El espíritu de las leyes - Montesquieu


El objetivo de Montesquieu es determinar las leyes que rigen a los hombres y los principios que rigen a los gobiernos. Su intención es ver la esencia de las leyes, no su apariencia. Pero, ¿qué son las leyes? La ley es la relación natural derivada de la naturaleza de las cosas. Es decir, la estructura interna de las cosas y su esencia misma crean y determinan las leyes.
Existen 4 leyes naturales: tener la idea de la existencia de Dios, la ley de la paz (generada porque todos se sienten inferiores  y tienen miedo de los demás), la de la atracción hacia el sexo opuesto, y la del deseo de vivir juntos (por los conocimientos que se adquieren y su necesidad de alimento).
Aunque los seres humanos somos seres inteligentes,  somos menos capaces de seguir las leyes. Los hombres se rigen por el conocimiento, y, como éste cambia constantemente, las leyes lo hacen también. Al mismo tiempo, el humano tiene 3 problemas: se olvida de si mismo, de los que lo rodean y de su creador. Para solucionar esto, intervienen los filósofos con sus leyes morales, los legisladores para recordarle sus deberes y la religión para recordarle a Dios.
Por otra parte, en el momento en que surge la sociedad, el ser humano empieza a medir sus fuerzas. Se dan cuenta que pueden atacar a otras sociedades, y es aquí donde surge el estado de guerra. El individuo también se da cuenta de su propia fuerza, e inicia la lucha entre particulares. Por tanto, una vez entrada la sociedad, fue necesario el derecho civil —encargado de regular las relaciones entre ciudadanos— y el derecho de gentes, encargado de las relaciones internacionales. Este último derecho busca el mayor beneficio en tiempos de paz y el menor perjuicio en tiempos de guerra.
Cuando la sociedad suma fuerzas se forma el Estado político; cuando suma voluntades, el Estado civil. La suma del Estado político y el civil dan como resultado el Gobierno. Con la creación de éste, inicia el derecho político; el cual  regula la relación gobernante-gobernado.
Existen tres tipos de gobiernos: la monarquía, donde el mando está en una sola persona pero ésta se rige conforme las leyes; el despótico, donde el poder también está en una persona pero no hay ningún tipo de leyes, solo importa la voluntad del déspota; y la república, en donde el poder está en varias personas. Esta última se divide en democracia y aristocracia.
Cuando se crea el Estado, se tienen que crear leyes de acuerdo a las características y a la naturaleza del Gobierno.
·        Las leyes que se deben establecer
En la república son: el derecho al voto, es decir, que nadie más que el pueblo elija a los ministros; el voto hecho público, para que los personajes respetables enseñen a los demás cómo hacer esta elección; y la forma de emitir el sufragio, que puede ser por sorteo o por elección. El sorteo se usa en la democracia, y, aunque es cuestión del azar, no cualquiera puede quedar elegido. El proceso es el siguiente: se manda a un juez para evaluar las capacidades, una vez hecho el sorteo se vuelve a hacer una evaluación, y al final, si alguien hace una acusación al elegido, éste no puede tomar el cargo.
Las leyes de la aristocracia son: los aristócratas dictan las leyes, pero ellos también deben sujetarse a éstas; nunca dar el poder a una sola persona pues se generaría el despotismo y siempre buscar el equilibrio en la concentración del poder.
Leyes en la monarquía: El príncipe directamente hace las leyes, la nobleza son intermediarios y el pueblo es el depósito para que estas leyes sean cumplidas. Si el monarca atraviesa los límites tiene que entrar la religión para frenarlo. Aunque no es lo mejor, es eso o nada.
En el gobierno despótico: La ley fundamental en este gobierno es implantar a un visir. Como el déspota se hunde en las pasiones, el visir es el encargado de todo. Es su vigilante.
Por otro lado, hay que aclarar que la fuerza de la ley radica en que ésta sea aplicada a todo el mundo.
·        Los principios que mantienen a las formas de gobierno
En la república, el principio es la virtud política (la cual refiere al amor a la patria y a la igualdad); en la aristocracia,  la templanza; en la monarquía, el honor y en el despotismo, el miedo.
Los principios son los que mantienen el orden, sin ellos el Estado se aproximaría al fin. De la misma manera, si desaparecen los principios, cualquier ley que se haga (aunque sea buena) no serviría de nada. 
·        Educación de acuerdo a los principios de cada tipo de gobierno
En la monarquía, la educación debe dirigirse a la nobleza en la virtud, la finura en los modales y la franqueza en las costumbres. En el despotismo, sólo sirve para infundir miedo y debe ser una educación servil. En la república, los tres tipos de educación (la de casa, escuela y la del mundo) deben estar dirigidos a fomentar el amor a la patria, el espíritu de sacrificio y a estar dispuesto a dar todo por el país.

·        Leyes civiles criminales
En la monarquía deben existir tribunales para analizar casos particulares. En el despotismo, el déspota busca la uniformidad, para él todos los casos son iguales, por tanto, no existen leyes acerca de la propiedad (porque todo es suyo)  ni leyes de comercio (porque el monopoliza todo). En la república, todos los hombres son iguales  en libertad y derecho, por tanto, tienen bajo protección la vida, la libertad y sus posesiones.
De esto, podemos diferir que en el despotismo, el juez es el mismo déspota; mientras que en la monarquía los jueces son el consejo y los tribunales. En el consejo debe haber menos hombres que en el tribunal porque éstos se dejan llevar por las pasiones, mientras que los tribunales son indiferentes ante el caso.
·        Si la ley no lo contiene todo
Si esto llega a pasar, en la monarquía se van directamente al espíritu de las leyes; en la república, a la letra escrita; en el despótico, como el déspota lo es todo, él se guía a si mismo.

·        Severidad de las penas
En el despótico, si no puede controlar alguna situación, existe la pena de muerte como castigo. Se caracteriza por los castigos extremos porque su principio es el temor. En la monarquía y la república, la ley relaciona la magnitud de la infracción para determinar la pena. De igual manera, hacen distinción entre los delitos y pueden perdonar (sólo si no fue previsto por la ley y no fue tan grave la acción).
Algo que se debe aclarar es que ni las palabras ni el pensamiento pueden ser castigadas. Solo los hechos son motivo de castigo.
·        Lujo
Se define como la comodidad de unos a expensas del otro. Por tanto, no es posible que se instaure en la democracia (porque todos deben ser iguales). En la monarquía, sí es posible porque la poca libertad que se tiene se usa con el lujo. En la aristocracia, es indispensable porque así los pobres pueden vender. En el despotismo, también está permitido porque es una forma de probar una pizca de libertad y de olvidar por un momento que no sé es nadie.

·        Mujeres
El papel de las mujeres cambia según la forma de gobierno. En la monarquía, se dejan llevar por el lujo y la vanidad. En la república, todas son iguales pero son esclavizadas por las costumbres. En el despotismo, son un objeto de lujo.
El nivel de dote que las mujeres deben tener cuando se casen también varía según la forma de gobierno. En la monarquía debe ser mucho para no bajar de rango; en el despotismo, no es necesaria porque las mujeres no son nada; y en la república, debe ser mediana, aunque no es tan importante.
Por otro lado, aunque es contra la naturaleza que las mujeres gobiernen en casa, las mujeres tienen la capacidad para ser gobernantes ya que su debilidad les presta dulzura y moderación.
·        Corrupción
En la república, surge cuando hay igualdad extrema, cuando se busca la supremacía y el libertinaje (falta de respeto a una autoridad establecida) y cuando la virtud se corrompe a tal punto que se venden los votos. En la aristocracia, cuando el grupo se hace arbitrario y los aristócratas buscan heredar sus puestos. En la monarquía, cuando se quitan los privilegios al Estado y cuando el monarca hace su voluntad y por capricho cambia a alguien de puesto. El despotismo ya está corrompido por naturaleza

·        Tamaño y defensa
En el despotismo se debe ser grande porque cuando lo atacan se deshace del lado atacado, es decir, él mismo se hace el daño que el otro le pudo haber hecho. La monarquía debe ser mediana. La república debe ser pequeña porque si es grande corre el peligro de desvirtuarse. Por tener tan poca extensión está más expuesta a los extranjeros, pero puede formar una República federativa para protegerse. Esta consiste en una unión de repúblicas con autonomía. Las ventajas que presenta son: poder pedir ayuda a los demás Estados, si llegase a surgir algún tumulto, y si desaparece algún Estado no desaparecería toda la unión.

Si por alguna razón llega a haber una conquista, se debe tomar en cuenta que el objetivo de ésta no es matar sino mantener. Si llega a ser difícil la conservación de lo conquistado, se puede aplicar el esclavismo, pero éste es sólo un accidente. Por tanto, sólo debe usarse en casos de necesidad y paulatinamente tiene que desaparecer (cuando los conquistados se confundan con los conquistadores).

·         Libertad y división de poderes
Hay demasiados conceptos de libertad, pero libertad constitucional representa lo que uno puede hacer conforme al derecho.

Por tanto, para poder resguardar las libertades se debe hacer  la división de poderes. Los poderes se dividen en legislativo, el cual no puede ser fijo y no puede reunirse si no se lo piden y en ejecutivo, el cual se encarga del derecho de gentes y el civil. El primer derecho se encarga de la cuestión interna, de las alianzas y las guerras. El segundo derecho representa el poder judicial pues es el encargado de hacer los juicios

El poder legislativo se divide en dos: los nobles y los representantes. Los primeros son los encargados de que las prerrogativas entre ellos se mantengan. Los representantes se encargan de las leyes.

Por otra parte, acerca de la seguridad, si alguien atenta contra las costumbres deben ser expulsados. Si atentan contra la tranquilidad, se puede desterrar o se tiene el derecho de quitarle su tranquilidad. Si atentan contra la seguridad, el castigo es la pena de muerte

·         Conclusiones personales
A lo largo de las obras que hemos leído, cada autor nos otorga un nuevo concepto o estudia un aspecto que anteriormente no se había estudiado. Montesquieu no es la excepción; nos introduce a la libertad de pensamiento, la división de poderes y su autonomía, la relación delito-pena y la importancia que un gobernante sepa que tipo de Estado está en su poder. Además, El espíritu de las leyes nos habla de cómo las leyes deben estar de acuerdo a las costumbres, clima, tipo de población, ocupación de la misma, para llegar a la esencia de la ley y no tras su apariencia.


Bibliografía
Del espíritu de las leyes, Montesquieu, México, Editorial Porrúa, Serie: Sepan cuantos, 2010, 18° edición, pp. 1-195.






Ensayo sobre el gobierno civil - John Locke


El objetivo de Locke es entender el poder  político a partir del Estado natural de los hombres.  De este objetivo sacamos los dos primeros conceptos de la obra. El poder político refiere a la capacidad para crear leyes que preserven  y regulen la propiedad, para impartir sanciones en aras del bien común y decidir qué hacer con los extranjeros. El Estado natural es una condición humana donde hay completa libertad y existe un estado de igualdad. Por completa libertad entendemos que el hombre tiene libre disposición de sus acciones y su persona; por estado de igualdad, que nadie está por encima delotro porque todos están debajo de la ley natural que los rige: la razón. Además, en este Estado natural, siempre habrá reciprocidad de jurisdicción; es decir, no hay sometimiento por parte de algunos.
Aunque en el Estado Natural no existen los permisos ni se depende de la voluntad de los demás, el hombre no tiene permitido destruir a los otros o a su propiedad. Para evitar esta violación de propiedades, cada individuo tiene el poder ejecutivo de determinar qué hacer con el culpable. Existen dos tipos de sanciones: el castigo o la represión y el cobro de reparación.
Es muy importante impartir un castigo porque de esta manera el culpable no lo volverá a hacer, se arrepentirá, servirá de ejemplo para los demás y no se pondrá en peligro a la sociedad. En el caso de los magistrados, éstos no pueden perdonar al culpable porque no saben hasta que punto daño a la víctima. Sólo la persona agraviada puede otorgar el perdón.
Además, si alguien atenta contra alguna de las propiedades —ya sea vida, salud, posesiones o libertad— se tiene el derecho de matarlo, porque está atentando contra el individuo. Cuando esto pasa, ambas personas entran en un Estado de guerra.
El Estado de guerra es un estado de odio y represión, caracterizado por el uso de violencia, fuerzay por la pérdida de la razón al momento de actuar. En el Estado de guerra la lógica es: Actuar para preservar mi vida; si dejo que me quite poco, el agresor, cuando tenga la oportunidad, vendrá a quitarme la vida. Aunque ambos Estados no tienen un soberano común con autoridad para ser juez entre ellos, existe una enorme diferencia entre ellos. En el Estado natural ellos mismos son los jueces porque están regidos por la razón; mientras que en el segundo, no hay ningún tipo de regulador ni control sobre los impulsos.
Por otra parte, la tierra fue dada a todos los hombres, pero si alguien aplica trabajo; es decir, si cambia algo de su estado de naturaleza, este alguien se hace de una propiedad. En otras palabras, lo común se vuelve particular a través del trabajo. Cabe señalar que la propiedad tiene límites. Uno sólo puede utilizar lo necesario. Si se abarca más de lo indispensable, se estaría transgrediendo a los demás y a sus propiedades.
Cuando en el Estado Natural empieza a haber sobrepoblación, la tierra empieza a escasear. Por tanto, al ser escasa la tierra, hay que aplicar un valor agregado. Al mismo tiempo, cuando el trueque deja de ser útil, surge la moneda. El dinero es parte de la adquisición de una propiedad y se determina su valor a través del consenso.
En cuanto al derecho de paternidad, éste corresponde tanto al padre como a la madre. Es de vital importancia el papel de los padres, ya que ellos son los encargados de la educación de los hijos. Es decir,  la prole es propiedad de los padres hasta que desarrollan la razón. Aunque los hijos sean propiedad de los padres, éstos no tienen ningún derecho de atacar la integridad física o emocional ni pueden despilfarrar las propiedades de sus hijos.
Hasta que se desarrolla la razón, el hombre es totalmente libre. Por lo tanto, los idiotas, locos o discapacitados jamás serán libres. Ellos no conocen la razón, las normas, los límites ni pueden seguir su voluntad a falta de inteligencia.
En cuanto a los padres, el hombre y la mujer forman el primer tipo de sociedad: la sociedad conyugal. Ésta es un pacto voluntario y carnal en que el cuerpo de él pertenece a ella, y viceversa. Esta sociedad tiene como fin la continuidad de la especie. Otras sociedades son padre-hijo y amo-esclavo. En esta última debemos hacer una distinción. Con el esclavo sí existe un poder absoluto; con el trabajador, sólo un poder temporal.
Dios dotó al ser humano de inteligencia, entendimiento y lenguaje para constituirse en una sociedad y ayudarse a sobrevivir. Sin embargo, sólo hablamos de una sociedad política cuando cada individuo renuncia voluntariamente a su poder natural; es decir, cuando acepta las leyes establecidas y otorga a la comunidad el papel de árbitro. El objetivo de la sociedad política es remediar lo que el Estado natural no puede, es decir, hacer a todos iguales por medio de leyes fijas, establecidas, promulgadas, conocidas y aceptadas por todos, a través del consenso.
El gobierno se clasifica de acuerdo al número de personas que hagan dichas leyes. Si el consentimiento está en una persona se llama monarquía; en pocas, aristocracia; en muchas, democracia. Con el tema de consentimiento, surge otro concepto: la soberanía. Ésta se define como el consentimiento de la mayoría. Cuando el cuerpo político se dirige a donde la mayoría se incline, al bien común de los individuos.
Con el surgimiento de las leyes surgen también las instancias que las hacen (poder legislativo), las escrutan (poder ejecutivo) y las que castigan a quienes no las cumplan (poder judicial).
El poder legislativo debe recaer sobre la comunidad, para evitar la concentración. Este poder cuenta con un poder fiduciario. Esto quiere decir que es nombrado únicamente para representar los intereses del pueblo. Es sólo un portavoz y, si no cumple con su función, puede ser removido. Las restricciones del poder legislativo son: no puede ser arbitrario, debe basarse en leyes fijas, establecidas y aceptadas, no puede arrebatar las propiedades de sus súbditos ni puede poner impuestos si el pueblo no está de acuerdo con éstos y por último, no puede delegar el poder legislativo a otras  instancias.
Poder ejecutivo no es lo mismo que poder federativo. El primero se encarga de la seguridad interna; y el segundo, de la externa. Aunque no son lo mismo, se complementan, porque los dos se encargan de ejecutar las leyes. Al igual que con el poder legislativo, el ejecutivo puede ser removido. El poder ejecutivo tiene una característica especial, tiene la prerrogativa. Ésta es el poder de realizar el orden público sin norma previa. Sólo se usa la prerrogativa cuando la ley es muda ante una situación, cuando no hay tiempo para una reunión de los legislativos y cuando se busca ayudar a una persona inocente y justa.
En cuanto a la cuestión externa, encontramos el concepto de conquista. Ésta refiere el  momento en que un extranjero agrede sin derecho alguno, haciendo uso ilegítimo de la fuerza. El ganador de la conquista tiene derecho a hacerse de la vida de sus transgresores, pero nunca de la de sus hijos, porque como individuos tenemos libertadinalienable sobre nuestra persona, y nadie está por encima de ésta.
Cuando la conquista se realiza a nivel interno, se llama usurpación. Se lleva a cabo cuando se toma algo que no nos pertenece. Cuando alguien toma el poder sin ser elegido por el pueblo está hurtando un poder que no es suyo, por tanto no es legítimo. Además, está persona se convierte en un tirano, el cual se define como aquél que hace uso del poder fuera del derecho y sólo vela por sus intereses.
De ilegitimidad y tiranía nos surge un tema: ¿Cuándo se debe disolver la sociedad política y cuándoel gobierno? En el primer caso, cuando una fuerza extranjera invade y se usa la fuerza por encima del derecho. En el segundo, se debe disolver en los siguientes casos:
1.     Cuando el poder legislativo hace lo que quiere o descuida sus funciones. Este artículo http://www.adnpolitico.com/2012/2012/10/07/diputados-remodelan-a-su-gusto-oficinas-en-san-lazaro es uno de los tantos ejemplos de cómo el Poder legislativo en México cuenta con muchísimos beneficios, y sin rendir cuentas.
2.     Aquellos que no les corresponde hacer leyes las hacen. Ejemplo: Aunque los grandes empresarios no han ido personalmente a hacer las leyes, es obvia la influencia que tienen en las nuevas leyes propuestas. Como el caso de la Ley televisa y la Reforma Laboral
3.     Se pone de manera arbitraria quien ocupará el poder legislativo. Ejemplo: Los integrantes de la Cámara Legislativa es un perfecto ejemplo de cómo se “rolan” los puestos entre familias.Además, este artículo http://www.adnpolitico.com/2012/2012/08/09/los-legisladores-en-mexico-no-se-reeligen-pero-si-se-recicla es un ejemplo de cómo brincan de puesto en puesto.
4.     Cuando el ejecutivo estorba para que el legislativo se reúna
5.     Cuando los electores en modo de elección son alterados, y esta alteración es sin consentimiento del pueblo
6.     Cuando se invaden propiedad de los súbditos.
7.     Cuando se entrega el pueblo a algún extranjero. En  el país no se ha hecho oficialmente, pero seamos honestos. México es territorio de extranjeros. Más de la mitad de los bancos son extranjeros. Más del 90% de las empresas productoras en México son de EUA. Cada vez más, las multinacionales acaban con las Pymes o absorben las empresas nacionales. Además de eso, con el combate al narcotráfico es más notoria la subordinación de México ante EUA.
Otros puntos importantes que toca Locke son: Si alguien saca una promesa por medio de amenazas, la persona agredida no tiene la obligación de cumplirla, ya que atentaron contra su libertad. Si existe el caso de esclavitud, el dueño no tiene permitido hacer lo que quiera con el esclavo. Existen límites.
Bibliografía
John Locke, Ensayo sobre el gobierno civil, Porrúa, México, 1997

Razón de Estado - Giovanni Botero


Estado se define como el dominio instaurado sobre los pueblos. Los Estados se pueden dividir según su tamaño y según le continuidad de su territorio. De acuerdo con su tamaño se dividen en pequeños, medianos y grandes. Los medianos son los más convenientes pues no están expuestos a la fuerza de los grandes (como los Estados pequeños), ni provocan envidia ajena (como los grandes). A pesar de ser la mejor opción, son de poca duración pues el príncipe nunca se conformará y querrá engrandecerlo.
Según la continuidad de su territorio se dividen en continuos y discontinuos. Los continuos son más fuertes y estables pero propensos a la destrucción. Esto debido a que el aumento de riquezas trae consigo los placeres y vicios. Por otro lado, los discontinuos son menos fuertes ante los extranjeros pero conllevan varias ventajas. Como este territorio no puede ser tomado todo al mismo tiempo, da ventaja a las demás partes para ayudar a la parte invadida. Al mismo tiempo, no es propenso a discordias internas pues es difícil que los descontentos se difundan rápidamente. En conclusión, un Estado discontinuo puede ser débil ante los extranjeros pero si sus partes logran unirse y ayudarse mutuamente, lograrán prevalecer.
Habiendo explicado qué es el Estado y las formas que pueden tomar, es necesario explicar qué es la razón de Estado. Este concepto refiere al conocimiento necesario para fundar, conservar y engrandecer el dominio.
Se necesita conocer las tres causas que llevan a la ruina al Estado: las internas, las externas y las mixtas. Las internas se producen cuando el príncipe no tiene la capacidad de manejar el Estado, cuando hay crueldad hacia los súbditos, cuando existe concupiscencia y cuando hay ambición o envidia por parte de los grandes. Las causas externas o extrínsecas refieren a los extranjeros. Son causadas por los engaños y el poder del enemigo. Por último, las causas mixtas refieren el momento en que los súbditos se alían con el enemigo para derrocar al príncipe.
Del mismo modo, uno de los fundamentos de cualquier Estado es la obediencia de los súbditos. Para conseguir esto, el príncipe debe ser superior en virtudes porque, de lo contrario, nadie querría someterse ante un ser inferior.
Además, la conservación de un Estado se ve en peligro con las guerras. Las guerras pueden ser con los extranjeros o con los mismos ciudadanos del Estado. La última división se subdivide a su vez en guerra civil y rebelión. En cualquiera de los casos, el príncipe debe evitarlos con la adquisición de amor y reputación entre sus súbditos.
Para adquirir el amor de los súbditos es necesario ejercer la justicia y la liberalidad. La justicia, el fundamento de la paz, se ejerce asegurando a cada quien lo suyo. Hay dos partes de la justicia: rey-súbdito y la justicia entre súbditos.
Para lograr la justicia entre rey y súbditos, se requiere: No pedir más impuestos por encima de lo que puede otorgar el pueblo, no dar a los magistrados la capacidad de subir los impuestos, hacer una distribución equitativa de los sueldos y los privilegios, reconocer públicamente los servicios de los súbditos y elegir a los magistrados de acuerdo a sus habilidades y no por amistad.
Para asegurar que exista justicia entre los súbditos, es conveniente mantener al Estado libre de fraudes y violencia. Para esto se requieren magistrados para enjuiciar y sentenciar. Es necesario asegurarse que los magistrados sean súbditos pero que no vivan en ese mismo lugar, pues es muy fácil que se deje llevar por afectos.
Una vez elegidos los magistrados, se tiene que asegurar su integridad. La mejor manera de hacer esto es disfrazando al príncipe y que él mismo vea e intervenga en las audiencias. Además, para conservar a los magistrados se necesita darles un buen salario, castigarlos si reciben regalos, hacerlos obedecer las leyes y no darles libertad absoluta de decidir sobre algún caso.
Hemos hablado de la justicia, ahora hablemos de la liberalidad. Ésta se ejerce al utilizar el dinero para el bien público; es decir, para sacar de la pobreza a los necesitados y para estimular la virtud. En el último caso, al estimular las virtudes de los súbditos se logra un engrandecimiento del Estado y un avance en las artes y en la ciencia. Se debe tener cuidado con la liberalidad porque si se abusa de ésta las finanzas del Estado decaerían.
Una vez obtenido el amor por parte de los súbditos, se requiere obtener una buena reputación. Para la reputación se requiere prudencia, que es la inteligencia, y el valor, que es la fuerza.
Para ser prudente, el príncipe debe conocer de moral, del arte militar, de los medios naturales y de las experiencias. Aunque hay experiencias propias y de las personas vivas, las más valiosas son las de la gente muerta pues nos otorgan mayor campo de estudio.
De la misma manera, el príncipe sólo debe fiarse de los lazos creados por el interés, debe ocuparse de los pequeños desordenes porque podrían agravarse, no debe hacer cambios repentinos en un Estado nuevo, necesita mantener una buena relación con la Iglesia, debe detener la guerra con sus súbditos pues sólo ocasionaría desobediencia y rebelión, al momento de la guerra, necesita tener paciencia para debilitar al enemigo, no debe admitir a ninguna persona extranjera en el Consejo de Estado, no puede fiarse de los ofendidos porque siempre buscan venganza y siempre debe tener discreción son sus proyectos a fin de evitar que sus enemigos los intenten impedir.
Para conservar un Estado, es necesaria la religión. Ésta es el fundamento de todo principado porque hace que los súbditos sean obedientes. La cristiana es la religión más conveniente porque domina a la persona física y mentalmente.
Por ser la religión de tanta importancia, no se debe permitir la expansión de los infieles o los herejes. Para lidiar con ellos se necesita convertirlos, mediante escuelas o enviando predicadores. Si no quieren ser convertidos, es necesario evitar rebeliones. Las maneras de evitar esto son: quitando su ánimo (fatigarlos con trabajos pesados y destinándolos a oficios viles), debilitando sus fuerzas (privándoles de dinero) e impedir la unión entre ellos (fomentando sospechas e inseguridades entre ellos, prohibiéndoles reunirse y dispersar o trasladar a otros países)
¿Por qué es tan importante alejar a los infieles y herejes? Porque si éstos logran convencer al pueblo de dejar de obedecer a la Iglesia o a Dios, podrían convencerlos de no obedecer al príncipe.
Además, los actos eclesiásticos ofrecen un buen entretenimiento a la gente del Estado. Otros tipos de entretenimiento son las empresas civiles (construcción de hospitales, caminos, acueductos, puentes etcétera) y las empresas militares (ampliación del Imperio, la riqueza y la gloria). Estas últimas son las más convenientes porque levantan el ánimo y mantienen a todos pensando en éste.
Si a pesar de los esfuerzos, surge un tumulto; el príncipe necesita analizar su posición. Si se encuentra en ventaja debe usar la fuerza, remediar desde el principio el problema y quitar a los líderes para evitar la propagación. Si por lo contrario, está en desventaja, éste no debe alejarse del lugar y debe castigar a los rebeldes.
Asimismo, siempre hay que protegerse de los enemigos externos. Para lograr esto se necesitan fortalezas en lugares estratégicos, instauración de colonias (pues aunque sus resultados son lentos, son los más seguros), creación de guarniciones (siempre mantenerlos ocupados para evitar levantamientos), atacar primero en la guerra (aunque si no hay suficientes recursos para llevar la guerra, se debe echar a un enemigo poderoso), usar las divisiones internas del principado para usarlos como espías, hacer alianzas con los vecinos  del enemigo o con los que envidian sus riquezas, con la elocuencia disuadir a los demás para atacar al poderoso y fortificar al ejército cuando otros estén en guerra.
Ya nos ocupamos de cómo conservar un Estado, ahora toca el turno de cómo ampliarlo. El príncipe necesita saber administrar los recursos y utilizarlos para un buen fin, para el bien público. Del mismo modo, necesita saber ocupar y aumentar los ingresos del Estado. Los ingresos pueden ser ordinarios, los cuales son producto de la agricultura y la industria, o extraordinarios, obtenidos por las condenas, confiscaciones, tributos, pensiones y  honorarios. Además, el Estado sólo debe pedir prestado cuando sea realmente necesario, pues los préstamos con intereses son la ruina de muchos.
Para engrandecer al Estado es necesario dedicarse más a la industria que a la agricultura, debido a que cuando das cierto proceso a un producto éste se vuelve más caro. Por tanto, un buen príncipe debe apoyar a todo aquél que se dedique a esta actividad económica.
Igualmente, es conveniente asegurar el crecimiento de las fuerzas del principado. Para lograrlo se necesita  convencer al ejército de que la causa es justa, alejar a los soldados del hogar (para evitar pasiones humanas), disciplinarlos a tal punto que prefieran irse a la guerra, premiar para incitar el bien, castigar para reprimir el mal, recordar y engrandecer siempre a los muertos de guerra, ponerlos en situaciones de necesidad (para aumentar su valor) y asegurar al soldado que, si queda lisiado o muere en la guerra, el príncipe se ocupará de su familia.
Por otra parte, muchas de las cosas descritas en esta obra se relacionan con la situación actual. Por ejemplo, cuando menciona que para engrandecer el valor en una guerra se debe convencer al pueblo que la causa es justa, me recordó a Estados Unidos. En toda su historia bélica, sus intervenciones han tenido siempre una justificación.  Justificaciones, inventadas o no (eso es otra historia), que han convencido fervientemente a su pueblo de lo válido de su intervencionismo. Incluso lo han llegado a considerar justo y correcto.
En definitiva, la obra de Botero nos presenta conceptos que en su época fueron revolucionarios. Es el primero en tomar en cuenta las finanzas del Estado, en preocuparse de los impuestos, en hablar del bien público y en considerar el papel de la religión.
En cuanto a mi opinión, puedo decir que esta obra me pareció mucho más completa que El Príncipe. Abarca aspectos, como los mencionados en el párrafo anterior, que ni Maquiavelo estudió. Además, es una obra que, aunque fue escrita en un país y en una situación completamente distinta a la nuestra, se relaciona mucho con México. Por ejemplo: cuando menciona que se debe cuidar las finanzas públicas y por tanto, sólo se deben dar dadivas a los merecedores, me recordó al Gobierno del Distrito Federal. El PRD ha emprendido demasiados proyectos, como Prepa Sí, Universidad Sí, ayuda a los adultos mayores, comedores comunitarios, etc. Debemos pensar si el Estado podrá sustentar tales proyectos, y si sí lo hace, cuál será el costo.
Por otra parte, reflejó exactamente la situación de la clase media mexicana cuando menciona que no se puede pedir más impuestos por encima de lo que puede otorgar el pueblo. Afirmo lo anterior porque dicha clase es la que tiene el peso de los impuestos y la que no recibe ningún tipo de ayuda por parte del Gobierno. La elite mexicana hace de todo para no pagarlos y la clase baja vive a expensas de los programas populares (pagados con los impuestos de la clase media).
Bibliografía
Giovanni Botero, La razón de Estado, pp. 91-185

El Príncipe de Maquiavelo


-         Tipos de principados
Principados hereditarios. Son los más fáciles de conservar. Sólo un hecho descomunal podría sacar al príncipe del poder; mas no importaría mucho porque sólo necesitaría esperar una equivocación del usurpador.
Principados mixtos. En este caso, el príncipe se enfrenta a varios problemas. Es enemigo de todo aquél a quién ofendió al ocupar el principado, y no puede ser amigo de aquellos que lo ayudaron en la conquista de éste, pues no podría cumplir con sus expectativas.
Para mantener el poder en los principados mixtos, el príncipe debe hacer cuatro cosas: desaparecer a la descendencia del príncipe anterior, no cambiar ni las leyes ni los tributos del pueblo adquirido (para unificar poco a poco el principado), irse a vivir a éste y establecer colonias. Necesita vivir en el Estado adquirido porque de esta manera ve nacer los desórdenes y puede acabarlos antes de que sea demasiado tarde. También es muy importante establecer colonias porque son un eslabón con el pueblo conquistado y porque son más baratas que mandar a la milicia.
Principados nuevos.  En este caso, es necesario saber si la gente estaba acostumbrada a la libertad o si se regía por otro príncipe. Si es el primer caso, el príncipe debe destruir las ciudades, irse a vivir al nuevo Estado, dejarlo regir por sus leyes, obligarlo a pagar tributo y crear un gobierno compuesto de pocas y fieles personas. Si se trata del segundo caso, no hay mayor problema. La gente en este tipo de principado no está acostumbrada a la libertad y, como son más lentos en tomar las armas, son mucho más fáciles de conquistar.
Los nuevos principados se pueden obtener de varias formas. Estas formas y sus explicaciones son las siguientes:
o       Por virtud: Los príncipes llegan al poder por sus propias habilidades. En este caso es más difícil llegar pero es fácil mantenerse.
o       Por armas ajenas: Cuando los príncipes obtienen el Estado con dinero o por voluntad de otra persona.
o       Por fortuna: Cuando han heredado el principado o han llegado al poder cuando se prestaron las condiciones. En este caso es bastante sencillo obtener, pero no todos tienen las virtudes para mantener.
o       Por medio de crímenes: Se refiere a los príncipes que han llegado al poder matando al anterior mandatario. Para asegurar la pertenencia, conviene aprender a usar la crueldad. Crueldad bien usada es cuando se hace de un solo golpe y sólo por necesidad. Mal usada, por lo contrario, es cuando se incrementa poco a poco.
o       Por favor de sus compatriotas: También es llamado el principado civil. En este caso, el príncipe puede ser promovido por los nobles o por el pueblo. Si es promovido por los nobles es mucho más difícil mantenerse, pues la gente que lo impuso no lo considera superior ni está dispuesta a obedecerlo. Si es promovido por el pueblo debe defenderlo de las opresiones de los nobles.
Ningún príncipe puede mantener su poder sin el afecto del pueblo. Por lo tanto, si el príncipe ha llegado gracias al afecto del pueblo, debe esforzarse por conservarlo. Si llega al poder gracias a los nobles, debe ganárselo.
Por otra parte, debemos clasificar a los nobles. Éstos pueden apoyar o no apoyar al príncipe. Si apoyan al príncipe, es conveniente honrarlos por su fidelidad. Si no lo apoyan, el príncipe necesita identificar la razón. Existen nobles que no apoyan por miedo y otros por ganancia. Si es por miedo no hay gran peligro. En cambio, si es por ganancia, es uno de los mayores riesgos porque en cualquier momento pueden conspirar.
Principados eclesiásticos. Es el único principado seguro y feliz.  El único donde los súbditos son obedientes y jamás van a querer tener el dominio.
-         Para mantener un Estado
El príncipe necesita reunir varias características y tomar en cuenta las siguientes cuestiones:
1.      No debe preocuparse por ser tachado de tacaño. Los príncipes con fama de liberal no prevalecen, pues para mantener su fama necesitan despojarle muchas cosas a sus súbditos.
2.      Usar la crueldad sólo con el fin de mantener la fidelidad. Al mismo tiempo sólo usarla con pocos castigos, pero ejemplares y que den de que hablar. De esta manera, el castigo será un ejemplo para los demás.
3.      Debe preferir ser temido a ser amado.  Las personas son cambiantes; un día te podrán amar y al otro ya no. En cambio, el ser temido es algo permanente. A las personas jamás se les va el miedo de ser castigados.
4.      No confundir ser temido con ser odiado. Al príncipe le conviene buscar el afecto de su pueblo, y para esto necesita respetar a las mujeres y las propiedades de sus súbditos. 
5.      El cumplimiento de las promesas dependerá de la situación. El príncipe puede dejar de cumplirlas si éstas van contra sus intereses. Necesita la habilidad de  irse a los extremos según lo requiera la situación.
6.      Cuando dejan de cumplirse las promesas se inicia un combate. El príncipe necesita la habilidad de lidiar con éste por medio de dos formas: las leyes y la fuerza. Si el uso de las leyes falla, se debe recurrir a la fuerza, y para eso el príncipe tiene que ser astuto y fuerte.
7.      Conviene al príncipe saberse cuidar de dos cosas: la ambición de los extranjeros y la sublevación de los súbditos. Para defenderse es necesario buscar el afecto del pueblo; porque no hay mejor defensa que ser amado y defendido por los súbditos.
8.      No conviene al príncipe dejar entrar a su Estado a un extranjero igual o más poderoso que él. Si llega a entrar, los menos poderosos (llevados por la envidia) se unirán a él para iniciar el derrocamiento del príncipe.
9.      Un buen príncipe se asegura de que sus ciudadanos ejerzan libremente su profesión. Debe recompensarlos por ayudar al engrandecimiento del Estado.
10. Un príncipe jamás debe confiarse de la fortuna. Es conveniente entender que la fortuna es tornadiza y las situaciones cambian. Las virtudes del príncipe deben cambiar a la par de las circunstancias.
-         Tipos de milicia y fortalezas del principado
Cuando el principado es nuevo, es conveniente para el príncipe armar a sus súbditos. Al momento de armarlos se convierten en sus armas. De la misma manera, es conveniente porque aquellos que fueron armados se sentirán en deuda con él.
En los principados mixtos es todo lo contrario. El príncipe jamás debe armar al principado adquirido pero sí a aquellos que lo ayudaron en la conquista. Aunque arme a estos últimos, el príncipe necesita debilitarlos con el tiempo.
Existen varios tipos de ejércitos: los mercenarios, auxiliares, propios y mixtos.
o       Mercenarios. Sus integrantes son de cualquier nacionalidad. Este tipo de ejército vende sus servicios a los príncipes. No son tan peligrosos porque se caracterizan por ser desorganizados, flojos y cobardes.
o       Auxiliares. Es el ejército de otro Estado que es prestado a un príncipe para ayudarlo con la guerra. Son los más peligrosos porque  son organizados pero su fidelidad pertenece a otro príncipe. En cualquier momento pueden llevar como prisionero al príncipe a quien ayudaron en la guerra.
o       Propios. Son los más convenientes para cualquier príncipe. Están formados por los ciudadanos de su Estado.
o       Mixtos. Están integrados por los propios y los mercenarios. Son menos peligrosos que los auxiliares pero no son del todo convenientes pues, si se gana con armas ajenas, la victoria no es del todo aceptada. 
Por otro lado, un príncipe requiere tener conocimientos del arte militar. Aún en tiempos de paz, el príncipe debe preparase por medio de la acción (irse de caza y mantener disciplinada a su tropa) y del estudio (análisis de la historia).
Al momento de la guerra el príncipe no debe vacilar en ponerse a favor de alguien. Le traerá muchos beneficios, pues si su aliado gana, está en deuda con el príncipe. Si su aliado pierde, siempre lo ayudará con un refugio.
-         Magistrados
Para elegir un magistrado hay que tomar en cuenta sus acciones. No elegir como magistrado a aquél que sólo ve por sus intereses y obra en busca de su beneficio. Al momento de elegir un magistrado, es conveniente honrarlo y enriquecerlo para mantenerlo fiel.
Del mismo modo, un príncipe necesita armarse de consejeros. Los consejeros deben ser hombres sabios para dar su opinión sobre el manejo del Estado. Aunque éstos ayuden con las decisiones, si un príncipe no es virtuoso no podrá discernir entre un bueno consejo y uno malo.

El Príncipe de Maquiavelo es una obra bastante digerible, muy fácil de leer, con consejos basados más en la practicidad y con percepciones muy acertadas acerca del ser humano y su forma de ser; sin embargo, es una obra que ha perdido la moralidad. Es decir, usa la religión y otros aspectos como  herramientas para mantener el poder, sin importarle si estas acciones son correctas o no.
Pese a esto, esta obra tiene muchos puntos que pueden relacionarse con la situación de México. Por ejemplo, se podría decir que Peña Nieto ha llegado al poder no por sus virtudes, más bien por armas ajenas. Afirmo esto porque, como comentó la prensa alemana: “Peña Nieto fue impulsado por el consorcio Televisa, la mayor empresa de comunicación de América Latina. Esta fábrica de sueños...convirtió la incursión de Peña Nieto en el escenario mediático en una telenovela.

La empresa invirtió millones de pesos en noticias y entrevistas con él. De forma bien calculada, fue moldeado como el candidato. Por su parte, el bien parecido Peña Nieto jugó a la perfección el rol del elegante y elocuente político que puede conducir el futuro de México”.

Por otra parte, Maquiavelo menciona algo que el Estado Mexicano no lleva a cabo: el asegurarse que sus ciudadanos ejerzan libremente su profesión y los premien por engrandecer al Estado con su trabajo. Esto lamentablemente no sucede; tenemos el caso de los periodistas que cada vez están más limitados o más aterrados para hacer su trabajo.  

Bibliografía
Nicolás Maquiavelo. El príncipe, México, Editores Mexicanos Unidos. Colección: Grandes de la literatura, 2008, pp. 148


La Política - Aristóteles



La familia se define como una asociación en busca de un interés común. Ésta se conforma de varias relaciones: señor-esclavo, marido-mujer, padre-hijo y la adquisición de bienes. La adquisición de bienes se divide en dos aspectos, el primero es la economía doméstica y el segundo la administración de bienes. La principal diferencia entre economía doméstica y administración de bienes es que la primera consiste en sólo cubrir las necesidades de la familia y la segunda en satisfacer los deseos.

La economía domestica esta compuesta de dos divisiones: la propiedad de acción y la de uso. La propiedad de acción refiere a los esclavos. Un esclavo es un hombre perteneciente a otro hombre; como no es un individuo libre no se le considera parte del Estado.

De este tema nos surge un dilema, ¿quién se considera esclavo y quién un hombre libre? El criterio de esta clasificación es la capacidad física, es decir, quien haya nacido con habilidad para los trabajos de fuerza está destinado a ser esclavo, mientras que quienes hayan nacido débiles de cuerpo son los consignados a ser libres y dedicarse a materias como filosofía, política, etcétera.

Eventualmente se fue cambiando la dinámica económica. Las familias se dieron cuenta que mientras a una le faltaba algo a otra le sobraba este algo, he aquí donde inició el intercambio de productos. Poco a poco se fueron integrando más familias a este intercambio y  éste se convirtió en comercio. Este comercio se fue expandiendo hasta convertirse en exportaciones.

El comercio dio entrada a la moneda. Como no era viable transportar productos tan pesados se necesitó de algo con el mismo valor pero fácil de transportar, es así como aparece el dinero. Éste nació como una herramienta de ayuda, mas se deformó esta percepción y se fue considerando como el eje de todo.

El nacimiento del dinero trajo consigo la usura. Esta actividad consiste en dar dinero a cambio de más dinero. Aristóteles condena la usura porque afirma que el dinero sólo se creó para suplir una necesidad, mas no para adquirir más dinero.

Las familias comenzaron a preocuparse en obtener riquezas. Había cuatro maneras de lograr este fin: con el pastoreo, haciéndose de la propiedad de otro (como en el caso del bandolero, del pescador y el cazador), con la usura y por medio del comercio.

Fue necesario tocar el concepto de familia ya que ésta fue el antecedente del Estado. Al unirse una familia con otra familia se formó un pueblo, paulatinamente este pueblo se unió con otro pueblo y de esta manera se creó el Estado.

El Estado está conformado por ciudadanos, los cuales se definen como aquéllos que tienen la posibilidad de practicar el ejercicio del poder, en otras palabras, son hombres libre los cuales pueden gobernar.  Con esta definición podemos diferir que el esclavo y las mujeres no son ciudadanos, en el primer caso porque el esclavo, como se dijo anteriormente, no es libre, y en el segundo caso porque la naturaleza no le dio a las mujeres las virtudes necesarias.

De los ciudadanos va a nacer el gobierno, el cual es la suprema autoridad en el Estado.

Así como Platón, Aristóteles plantea una serie de requisitos para convertirse en gobernante. Por una parte, el gobernante necesita ser justo (justicia es la igualdad entre los iguales, representa el dique de la política y es una necesidad social) y por otra parte, un buen estadista debe contar con estos cinco requisitos: Tener la habilidad para construir un Estado bajo cualquier situación, conocer de teoría política, saber como mantener su Estado por más tiempo, conocer qué forma de gobierno le conviene más a su pueblo y por último, saber enfrentar los defectos de la forma que eligió.

Igualmente, el gobernante necesita saber tanto mandar como obedecer. Si llega al poder una persona que no sabe mandar ésta actuaría como un simple esclavo, y al contrario, si esta persona sólo sabe mandar se volvería un tirano con mucha facilidad. También un gobernante precisa conocer las costumbres de su pueblo para una buena toma de decisiones.

Otro requisito indispensable para el estadista es conocer de economía. Es preciso que conozca los recursos naturales de su territorio, piense qué va a producir, cuándo y cómo lo va a hacer. Además de eso, necesita idear un plan para conseguir productos, este intercambio puede ser mediante el comercio, la usura o la mecánica. Aclaremos que la mecánica consiste en trasformar la fuerza de trabajo del minero, es decir, comprar mano de obra.

Aunque en el Estado existen ciudadanos ricos, pobres e intermedios, sólo los intermedios deben ser los gobernantes. Si los muy ricos gobiernan se podría llegar a una tiranía, ya que desde niños obtenían todo lo que deseaban y están acostumbrados a esto. Si los pobres se hacen del poder podrían causar revoluciones, pues como están acostumbrados a morir de hambre no les importaría morir en una revolución.  En cambio, si los intermedios son los gobernantes, el Estado estaría en paz porque éstos desean que el sistema permanezca igual. De todo esto diferimos que en una sociedad nunca deben gobernar los extremos.

Con respecto al gobierno, se clasifican sus formas conforme al número de sujetos encargados de ejercer el poder. De la misma manera, Aristóteles afirma que existían formas de gobierno puras e impuras. Las primeras se refieren a los gobiernos interesados en el beneficio de su pueblo, mientras que las segundas representan a aquellos interesados en el beneficio propio.

La mejor manera de entender las formas de gobierno planteadas es mediante un recuadro:


Forma pura
Forma impura
Un solo individuo
Monarquía
Tiranía
Minoría selecta
Aristocracia
Oligarquía
Pueblo
Democracia
Demagogia


Debemos aclarar algunos casos especiales. La demagogia refiere al gobierno en el cuál el pueblo cree gobernar debido a las mentiras del gobernante, mas no lo hace; es simple apariencia. Por otra parte, cuando en la oligarquía se crea un grupo todavía mas elitista del ya existente, se convierte en plutocracia.

Hemos aclarado cómo deben ser los gobernantes, mas no hemos dicho sus funciones y clasificaciones. Para iniciar con este asunto debemos mencionar los grupos conformantes del Estado. Los grupos son: los labradores, artesanos, comerciantes, esclavos, el ejército, los jueces y legislativos, los ricos y los magistrados. Por tanto, los integrantes del gobierno son los legislativos, jueces y magistrados.

El legislativo, también llamado el poder deliberativo, esta integrado por seres excepcionales. Estos individuos deben contar con las reglas en su interior, es decir, nadie necesita decirles qué hacer porque ellos ya lo saben. Al mismo tiempo, necesitan tener en claro cuáles son las necesidades de su pueblo para proclamar las leyes pertinentes. Cabe mencionar que dichas leyes jamás deben ser pensadas en su propio beneficio.

Los jueces, por otra parte, son los encargados de hacer alianzas, guerras, pedir cuenta a los magistrados etcétera. Ejercen en los tribunales, los cuales se dividen según el tipo de asunto que se está tratando.

Por último, los magistrados son como el poder ejecutivo de aquella época. Son los encargados de vigilar el cumplimiento de la ley (ley se define como la inteligencia sin las ciegas pasiones) y al mismo tiempo son los comisionados para atender las situaciones no previstas por estas leyes.

La elección de los magistrados debe ser la más estricta de entre todas las selecciones, esto porque no se puede elegir a alguien que se acostumbre al poder y se encariñe con el puesto. El magistrado, por tanto, necesita ser justo y justicia en este caso significa rotar dicho puesto. Por otra parte, otro criterio de selección es la cantidad de dinero que posean, es decir, un magistrado necesita ser rico porque si el Estado pasa por un mal momento económico el magistrado tiene que sacar de su bolsillo para salvarlo de la bancarrota.

Por otra parte, es necesario tocar el tema de la educación. La educación es la base del Estado y necesita ser igual para todos los ciudadanos libres (en el término “ciudadanos libres” no se incluye a las mujeres ni a los esclavos). El Estado es el encargado de la educación, por tanto precisa saber qué se les enseña a sus ciudadanos y cómo se les enseña.

La educación se va a dividir en cuatro aspectos: la gramática, la música, la gimnasia y el dibujo.  Aristóteles pone especial atención en la música y el dibujo porque los considera momentos de reposo. Afirma que un mal descanso es equivalente a un mal trabajo.

Al mismo tiempo, el Estado necesita apoyar a aquellos ciudadanos nacidos con desventaja económica pero con talento para algo. Todo esto con la intención de que aquellos individuos sigan puliendo sus destrezas.


Para finalizar, quisiera hondar más sobre la educación. En el caso mexicano es más que obvia la decadencia del sistema educativo. A lo largo de los sexenios se han ido postergando estas decadencias a sabiendas que, como dijo el rector José Narro Robles, la solución de los problemas de la nación está en la educación.


La clase política mexicana habla de la educación como un tema más a tratar, como algo sin importancia. Como dijo Mario Sanabria Acevedo, los políticos al referirse a este tema como “gastos educativos” hacen notar su poco conocimiento en la importancia de la educación, pues no notan que la educación no es un gasto, es una inversión.


Una inversión muy necesaria, pero que no se está llevando a cabo. Una inversión, que si se utilizará de la manera correcta, nos haría entender la frase “No es el azar el que asegura el progreso, sino la voluntad inteligente del hombre”


Bibliografía
Aristóteles, La política, Grupo Editorial Tomo, México, 2007, pp. 256